Investigadores han logrado identificar por primera vez al autor de sofisticados cálculos astronómicos mayas, gracias al descubrimiento de minúsculos glifos en la antigua ciudad de Xultún. El nombre de este matemático-astrónomo era «Zorro de Pecho Blanco», según revelan los diminutos textos encontrados en una habitación arqueológica. Este hallazgo abre una ventana única hacia la mente de los grandes científicos de la civilización maya.
Los glifos encontrados contienen una compleja fórmula astronómica que permitía calcular los ciclos de Venus y Marte con precisión extraordinaria para la época. Zorro de Pecho Blanco desarrolló este conocimiento hace aproximadamente 1.200 años, demostrando un dominio matemático y astronómico que rivalizaba con el de civilizaciones antiguas del Viejo Mundo. La mayoría de los registros mayas permanecen anónimos, por lo que identificar al autor de una obra de esta magnitud es sumamente raro en la arqueología.
Para los países centroamericanos, este descubrimiento refuerza la importancia histórica de la región como cuna de uno de los mayores avances científicos de la antigüedad. La civilización maya desarrolló sistemas de cálculo y predicción celeste que influyeron profundamente en su calendario, agricultura y cosmovisión. Encontrar el nombre de un científico específico detrás de estos logros humaniza la historia y demuestra que el ingenio humano no conoce fronteras geográficas ni épocas.
El descubrimiento en Xultún representa un testimonio vivo del legado intelectual maya. La persistencia de estos glifos durante más de un milenio permite hoy reconocer a Zorro de Pecho Blanco como uno de los primeros astrónomos documentados de Mesoamérica. Este hallazgo refuerza la necesidad de proteger y estudiar los sitios arqueológicos de Centroamérica como depósitos invaluables del conocimiento humano antiguo.















































