El Congreso Nacional aprobó el 31 de agosto de 2026 la reforma al subsector eléctrico, un decreto de 37 artículos que reforma integralmente el sector eléctrico del país.
Uno de los cambios centrales será la división de las principales actividades del sistema eléctrico en tres subsidiarias: generación, transmisión y distribución. La reforma denominada Ley de Justicia Energética fue aprobada con 78 votos a favor y estableció que la ENEE conservará su carácter de empresa pública y seguirá siendo propiedad del Estado.
Para los consumidores, uno de los cambios más inmediatos será el congelamiento temporal de la tarifa. Una vez que la ley entre en vigencia, el monto aplicado en el último recibo no podrá aumentar durante seis meses, período que podrá extenderse por otros seis meses mediante una decisión del Congreso. Además se incluyen incentivos para familias mediante la exención de impuestos en sistemas solares residenciales.
La reforma busca frenar el colapso operativo y financiero que arrastra la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), una crisis que impacta de forma directa a la ciudadanía mediante fallas constantes en el suministro. Estados Unidos recibió con beneplácito la aprobación de las reformas al subsector eléctrico de Honduras y señaló que la modernización del sistema energético puede convertirse en un factor para mejorar el suministro de electricidad y generar nuevas oportunidades de inversión en el país.















































