Lyft alcanzó un nuevo hito esta semana cuando robotaxis de Waymo llegaron a su aplicación en Nashville. Este es el último paso en una carrera global que redefine cómo nos movemos en las ciudades, con implicaciones directas para Latinoamérica en los próximos años.
Bajo la asociación, Lyft maneja servicios de flotas, como disponibilidad de vehículos y mantenimiento, así como operaciones de infraestructura y depósito. No es casualidad que Lyft lanzará robotaxis impulsados por tecnología de Mobileye a partir de 2026, comenzando en Dallas, Texas. La competencia es feroz: Waymo también está aumentando las apuestas con taxis autónomos, con planes de expandirse más allá de Los Ángeles hacia Atlanta, Austin y 10 ciudades más durante el año.
Para Latinoamérica, la adopción de vehículos autónomos es más lenta que en Estados Unidos. La confianza en tecnologías tan disruptivas como los vehículos autónomos continúa dividida: el 36% se sentiría seguro utilizándolos, mientras que el mismo porcentaje expresa desconfianza. En Honduras y Centroamérica, donde el transporte informal dominates las ciudades, esta tecnología representa tanto oportunidades como desafíos para miles de conductores.
El mercado global de automóviles autónomos se proyecta que crezca de 54.97 mil millones de dólares en 2026 a 218.59 mil millones en 2034, exhibiendo un crecimiento anual del 18.8%. Aunque la región llegará después, la transformación es inevitable. El transporte en nuestras ciudades nunca volverá a ser igual.
















































