El Corredor Seco Centroamericano sufre los estragos de la peor sequía que la población recuerda debido al fenómeno El Niño, con familias en el sur de Honduras enfrentando incertidumbre alimentaria.
Durante 2026, el fenómeno de El Niño ha provocado pérdidas severas de cultivos, reducción del acceso al agua, caída de los ingresos rurales y un deterioro progresivo de la seguridad alimentaria en Guatemala, Honduras y El Salvador. Más de 70 mil hogares productores de maíz reportaron pérdidas durante el ciclo de primera de 2026, con el 78,6% perdiendo entre 75% y 100% de su producción.
El mundo rural del Corredor Seco en el Triángulo Norte centroamericano enfrenta una nueva fase de crisis climática y alimentaria, con pérdida masiva de cultivos y fuentes de agua, a lo que se suma el regreso de migrantes sin recursos. Lo habitan 11,5 millones de personas, de las cuales la mitad depende de la agricultura de subsistencia.
Las previsiones apuntan a que El Niño alcanzaría su punto máximo entre septiembre y diciembre de 2026, pero sus consecuencias persistirían durante gran parte de 2027. Sin una respuesta adecuada, la crisis podría extenderse al próximo ciclo agrícola y provocar un deterioro aún mayor de la seguridad alimentaria en la región.




















































