La inteligencia artificial está transformando la tecnología global, pero enfrenta un desafío crítico: la disponibilidad de materiales especializados para semiconductores. A medida que los chips avanzan hacia densidades de potencia extrema, los sistemas de enfriamiento tradicionales resultan insuficientes.
El mercado de materiales de gestión térmica para semiconductores está experimentando un crecimiento sin precedentes, mientras que la tecnología avanza hacia la miniaturización extrema y el aumento de la densidad de potencia en los chips hace más crítica la disipación del calor eficiente.
Centroamérica no es ajena a esta transformación. Panamá lanzó una estrategia para impulsar la inteligencia artificial y los semiconductores con una inversión de 105 millones de dólares, formación de talento y atracción de empresas tecnológicas. A diferencia de otros países que buscan fabricar chips de última generación, la estrategia panameña se enfoca en desarrollar capacidades en segmentos donde considera que puede ser competitivo, priorizando el diseño de circuitos integrados, placas de circuito impreso, ensamblaje, prueba y empaquetado.
A nivel global, los ingresos mundiales del sector de semiconductores superarán los 1.3 billones de dólares en 2026, alcanzando un tercer año consecutivo de crecimiento de dos dígitos con un incremento proyectado del 64% en ingresos totales. Sin embargo, a medida que los chips se acercan a los límites de la Ley de Moore, los costos de investigación, desarrollo y equipos se disparan, mientras que las disputas comerciales entre Estados Unidos y China han provocado aumentos en los precios de los metales de tierras raras, fundamentales para la fabricación electrónica.
La región debe estar atenta a esta oportunidad. El BID realizará en octubre de 2026 en Panamá la Cumbre de IA de Centroamérica y el Diálogo Regional de Política de Ciencia, Tecnología e Innovación, el primer gran punto de control público de esta estrategia.
















































