Un nuevo diseño de vidrio combina transparencia, reflexión del infrarrojo cercano y refrigeración radiativa pasiva. Este avance representa una solución práctica para edificios en zonas de clima cálido como Centroamérica, donde el consumo energético destinado a aire acondicionado es uno de los gastos operativos más significativos.
Las ventanas tienen un problema: queremos que dejen entrar luz natural, pero no que conviertan una habitación en un invernadero durante el verano. Cuando la radiación solar atraviesa el vidrio, parte de esa energía es absorbida por suelos, muebles y paredes, y esas superficies se calientan elevando también la temperatura del aire interior.
Este nuevo tipo de vidrio utiliza una película fotónica multicapa que refleja el 92% del infrarrojo cercano, permitiendo al mismo tiempo una transmisión visible media del 60%. Tiene una emisividad de 0,938 en el infrarrojo de onda larga, lo que significa que es eficaz en la liberación de energía térmica, y facilita la salida de energía térmica hacia el cielo, aprovechando la refrigeración radiativa pasiva.
Para Honduras y Centroamérica, donde el calor promedio anual supera los 28°C en gran parte del territorio, esta tecnología podría reducir significativamente las facturas eléctricas de hogares y comercios. La innovación llega en un momento crítico cuando la región enfrenta presión por eficiencia energética y reducción de costos operativos en edificios públicos y privados.

















































