La científica computacional Margaret Hamilton murió el 30 de septiembre a los 90 años en Cambridge, Massachusetts. Hamilton construyó una carrera que la convirtió en una de las figuras más reconocidas de la ingeniería de software. Su legado trasciende fronteras y representa el poder de la innovación científica en momentos históricos.
Hamilton lideró el equipo en la NASA que desarrolló el software de vuelo que permitió que el Apolo 11 llegara a la Luna de forma segura, así como el software de misiones posteriores de alunizaje. Trabajó en las seis misiones de alunizaje entre 1969 y 1972. Su contribución fue tan fundamental que sin el software que ella dirigió, el primer viaje humano a la Luna habría sido imposible.
Comenzó a trabajar en el MIT en 1959 y dirigió la División de Ingeniería de Software, liderando grandes equipos de hasta 100 ingenieros para establecer la ingeniería del software como disciplina profesional. Fue inicialmente la única mujer en el equipo de programación del Apolo. Su determinación y visión abrieron camino para futuras generaciones de mujeres en la tecnología.
Hamilton fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad por el expresidente Barack Obama en 2016 por sus logros. Publicó más de 130 artículos y fundó sus propias empresas de software, Higher Order Software y Hamilton Technologies. Su influencia en la informática mundial perduró décadas después de las misiones Apolo, demostrando que el verdadero impacto de la ciencia es permanente.



















































