La prolongada sequía que azota Honduras ha generado una crisis sin precedentes en la industria camaronera del país. 214 fincas dejaron de cosechar en el Golfo de Fonseca, uno de los principales polos productivos de Centroamérica.
Según la Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (ANDAH), la producción camaronera disminuirá en 13 millones de libras este año. El déficit se debe a que las condiciones climáticas extremas elevaron la salinidad en el Golfo de Fonseca, ralentizando el desarrollo del crustáceo en los departamentos de Choluteca y Valle.
El impacto no es solo ambiental. La crisis afecta directamente a miles de familias que dependen del sector acuícola. Honduras, que es uno de los principales exportadores de camarón en la región, enfrenta ahora una reducción de su meta de producción de 146 millones de libras anuales.
La situación refleja un patrón más amplio en Centroamérica. Expertos advierten que la variabilidad climática seguirá impactando sectores clave como la agricultura y acuicultura, afectando tanto la seguridad alimentaria como los ingresos de exportación de la región.



















































