Honduras enfrenta una emergencia climática sin precedentes. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió hoy que la prolongación de las condiciones secas podría agravar los riesgos económicos y sociales de Honduras durante los últimos meses de 2026.
En Tegucigalpa se registra el año con menos lluvia desde que existen mediciones, y el 80% del territorio hondureño permanece en alerta roja. Los efectos son inmediatos: 214 fincas camaroneras cerraron sus operaciones por la prolongación de la sequía, que elevó la salinidad en el Golfo de Fonseca y ralentizó el desarrollo del crustáceo.
La amenaza se extiende a todo Centroamérica. Casi ocho de cada diez hogares productores de maíz en el Corredor Seco centroamericano perdieron entre el 75% y el 100% de su cosecha, según una evaluación realizada en 354 comunidades de Guatemala, Honduras y El Salvador.
El Programa Mundial de Alimentos estima que al menos 500.000 personas más en Honduras podrían caer en inseguridad alimentaria. La capital hondureña racionó agua potable cada 12 días desde hace un mes, mientras más de 91 mil hogares rurales afrontan pérdidas agrícolas, caída de ingresos y falta de agua.
Existe una probabilidad de entre el 89% y el 92% de que persistan condiciones de déficit hídrico en el Corredor Seco hacia finales de 2026, advirtió CEPAL. Los riesgos incluyen presión en el sistema eléctrico y alza de precios de alimentos.




















































