Honduras enfrenta una amenaza climática sin precedentes que podría impactar severamente su economía, seguridad alimentaria y disponibilidad de energía eléctrica durante el cierre de 2026. Un informe de la CEPAL señala que la persistencia de las condiciones secas aumentará los riesgos económicos en Honduras hacia finales de 2026.
Los riesgos identificados por el organismo regional van más allá de la escasez de agua. La falta de lluvia puede reducir los caudales de los ríos y limitar la disponibilidad de agua en los embalses utilizados para generar electricidad. Honduras, altamente dependiente de la generación hidroeléctrica, podría enfrentar cortes de energía si las precipitaciones no se normalizan en los próximos meses.
A la crisis hídrica se suma presión adicional en la demanda energética. Las temperaturas más altas pueden aumentar la demanda de energía para refrigeración, especialmente durante las horas de mayor calor. Esta combinación de menor oferta y mayor demanda de electricidad podría generar apagones en cascada.
El sistema eléctrico centroamericano es particularmente vulnerable. La CEPAL advierte sobre la vulnerabilidad asociada a la escasa redundancia de algunas redes eléctricas centroamericanas y a la dependencia de importaciones energéticas en determinados países. Para Honduras, estos riesgos hacen relevante el seguimiento de las lluvias, los niveles de los embalses, la demanda eléctrica y la disponibilidad de generación de respaldo.
Las autoridades deben activar medidas preventivas: aumentar reservas de combustible para plantas alternas, promover eficiencia energética y fortalecer acuerdos regionales de respaldo eléctrico. La ventana para prepararse es cada vez más reducida.





















































