Panamá continúa enfrentando una crisis sísmica sin precedentes una semana después del fuerte terremoto de magnitud 7.7 que sacudió el país el 9 de octubre. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá ha registrado 917 réplicas del terremoto de magnitud 7.5, manteniendo a miles de personas en alerta constante en toda la región.
Un total de 879 familias perdieron sus viviendas como consecuencia del movimiento sísmico que golpeó distintas provincias de Panamá. El balance oficial reporta más de 13 mil damnificados, mientras que unas 3,700 personas permanecen en albergues temporales una semana después del evento. Los daños más graves se concentraron en las provincias de Azuero, Herrera, Veraguas y Coclé.
El director del Instituto de Geociencias informó que la actividad sísmica continúa bajo vigilancia constante y que los movimientos registrados presentan una tendencia a disminuir en frecuencia. Expertos indicaron que la secuencia sísmica podría prolongarse entre uno y dos meses más. La mayoría de las réplicas se mantienen en magnitudes de entre 3 y 4, aunque durante el fin de semana se registraron movimientos de mayor intensidad, entre ellos uno de magnitud 5.1 y otro de 4.8.
El impacto fue devastador para la infraestructura panameña. El terremoto dañó casi todas las plantas potabilizadoras del país, iglesias, hoteles, comercios, edificios públicos y carreteras. El gobierno informó la muerte de una mujer a causa del sismo, mientras las más de 600 réplicas han impedido que cientos de personas regresen a sus viviendas afectadas por daños. Para toda Centroamérica, este evento refuerza la importancia de prepararse ante la actividad sísmica en la región.




















































