Un apagón generalizado dejó a oscuras todo Honduras el pasado jueves 10 de septiembre. A las 11:46 de la mañana, la rutina de millones de hondureños se interrumpió de golpe. En cuestión de segundos, los semáforos se apagaron, los comercios quedaron a oscuras y las industrias detuvieron sus máquinas. La interrupción se extendió durante casi dos horas, afectando también a Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
La perturbación eléctrica comenzó fuera de las fronteras hondureñas, con la apertura inesperada de la línea de interconexión entre Guatemala y México. Este incidente reveló la extrema vulnerabilidad de la infraestructura eléctrica regional. Mientras los países vecinos lograron amortiguar la perturbación externa o perder únicamente fracciones menores de su demanda comercial, Honduras sufrió un cero eléctrico absoluto de 1,800 megavatios.
Un informe de 14 páginas del Centro Nacional de Despacho (CND) revela la anatomía de este incidente: un verdadero efecto dominó que comenzó a miles de kilómetros de distancia y se propagó por la red eléctrica centroamericana. A las 11:46 a.m., la demanda eléctrica de Honduras alcanzaba los 1,836.47 megavatios, sostenida por una producción nacional de 1,818.90 MW y pequeños intercambios de energía con los países vecinos.
Honduras registra un déficit de su sistema de energía eléctrica que en los últimos meses ha aumentado debido a la severa sequía causada por el fenómeno El Niño. Para el Centro Nacional de Despacho, este evento obliga a revisar de inmediato la necesidad de contar con mayor reserva operativa convencional, la revisión de los esquemas de protección regional y el análisis de los límites de penetración renovable sin respaldo térmico.



















































