J.D. Vance cerró la convención republicana en Dallas como la figura republicana con mayor claridad sobre su horizonte político tras Trump, ofreciendo un discurso de 40 minutos que combinó defensa de la familia tradicional, dureza contra la inmigración y el crimen, y una ofensiva frontal contra el Partido Demócrata.
El vicepresidente disfrutó del tipo de afecto y elogios del público que normalmente solo se reservan para Trump, con el público estallando en vítores cuando subió al escenario. El vicepresidente no anunció una candidatura para 2028, pero tampoco era necesario.
Vance lidera las encuestas para la nominación presidencial republicana. El intercambio ilustró la estrecha relación de trabajo que Trump mantiene con Vance mientras el vicepresidente se prepara para lanzar su propia candidatura a la presidencia.
Honduras analiza un cambio en las relaciones con China y Taiwán mientras Trump impulsa el dominio de Estados Unidos en América Latina, con Asfura y Trump teniendo un encuentro de «alto nivel» en Florida para hablar de migración, narcotráfico y seguridad. La política que Vance proyecte hacia Centroamérica podría influir en futuras negociaciones migratorias y de seguridad regional.
















































