La sequía prolongada, el fenómeno de El Niño y la irregularidad de las lluvias golpean al Corredor Seco, con 1.8 millones de hondureños enfrentando una crisis alimentaria que podría alcanzar 2.2 millones al finalizar 2026.
El sur de Honduras acumula cerca de 10 meses sin lluvias significativas, dejando secos ríos emblemáticos como el río Negro tras prolongadas sequías extremas. Municipios como Namasigüe y Apacilagua reportan pérdida del 100% de las cosechas de maíz, frijoles y sorgo.
En Honduras 1,672,382 personas tienen dificultades por la sequía, y los cultivos mantienen bajo algún nivel de alerta a 233 de los 298 municipios del país, mientras cientos de miles enfrentan condiciones de crisis. La ONU señaló que no existe certeza sobre cuándo terminará la sequía y pidió reforzar las medidas de mitigación, prevención y respuesta.
El problema revela décadas de insuficiente inversión pública en riego, almacenamiento de agua, asistencia técnica, crédito rural y adaptación climática. La Organización de las Naciones Unidas mantiene acciones de asistencia en zonas afectadas y trabaja junto al Gobierno para atender la emergencia y reducir la vulnerabilidad del país.





















































