Más de 1.8 millones de hondureños viven en crisis alimentaria, según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura publicados esta semana. En el Corredor Seco, la sequía y la pérdida de cosechas agravan la escasez de alimentos, generando una emergencia humanitaria que afecta principalmente a pequeños productores agrícolas.
En el Corredor Seco de Centroamérica, un fenómeno conocido como El Niño está causando una sequía sin precedentes, afectando a Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, donde los agricultores luchan por salvar lo poco que queda de sus cultivos. La sequía y la pérdida de cultivos mantienen bajo algún nivel de alerta a 233 de los 298 municipios de Honduras.
Más de 10 millones de personas habitan esta área, donde el 80% de los pequeños productores agrícolas viven en la pobreza, según la ONU. En Honduras, más de 1.7 millones de hondureños viven en crisis alimentaria —equivalente al 17% de la población—, mientras que 41,650 personas alcanzaron un nivel de emergencia. Además, más de 4.5 millones se encuentran en una situación mínima de inseguridad alimentaria y más de 3.8 millones se ubican en estrés alimentario.
Las autoridades hondureñas y organismos internacionales han declarado el estado de alerta roja en múltiples municipios. La ONU señaló que no existe certeza sobre cuándo terminará la sequía en Honduras y pidió reforzar las medidas de mitigación, prevención y respuesta. El Programa Mundial de Alimentos continúa distribuyendo asistencia alimentaria en las regiones más afectadas, mientras que el Gobierno del Presidente Nasry Asfura evalúa programas de apoyo a largo plazo para mejorar la resiliencia de productores rurales.






















































