Estados Unidos ha reconfigurado su política de deportaciones, enviando a miles de migrantes a países que no son sus naciones de origen. Honduras y otros países centroamericanos se han convertido en puntos clave de esta nueva estrategia migratoria.
Honduras ha recibido aproximadamente 90 solicitantes de asilo entre octubre de 2025 y julio de 2026, y desde mayo o junio de 2026 comenzó a recibir regularmente mexicanos, llegando a unos 350 hasta mediados de agosto, según organizaciones que monitorean estas operaciones.
El sistema de deportaciones de Estados Unidos alcanzó 2.159 vuelos en julio de 2026, y entre mayo y mediados de julio, otros 165 mexicanos fueron enviados a Honduras. Honduras y Costa Rica operan bajo una lógica distinta: no son destinos primarios de sus propios nacionales, sino nodos dentro de la arquitectura de deportaciones a terceros países.
Washington destinó al menos USD 32.3 millones a cinco gobiernos extranjeros para que aceptaran migrantes deportados, según informó el Senado estadounidense. Los relatos de deportados muestran quejas sobre tratos recibidos en Estados Unidos, incluyendo privación de libertad en espacios hacinados, comida inadecuada, y el uso de grilletes durante traslados.
En Centroamérica, Honduras y Costa Rica también han recibido inmigrantes deportados. Al menos 7.774 migrantes nicaragüenses han sido deportados de Estados Unidos a Managua entre enero y mediados de septiembre de 2026, evidenciando la magnitud del fenómeno regional.





















































