Se celebraron elecciones parlamentarias en Israel el 27 de octubre de 2026. Los sondeos a boca de urna indican que el partido del primer ministro Benjamin Netanyahu sufrió un revés, aunque todavía no hay un ganador claro con mayoría absoluta.
La participación electoral alcanzó el 77,7%, según el comité electoral, el porcentaje más alto desde 1999. Según encuestas emitidas a última hora, el bando de Benjamin Netanyahu y la oposición liderada por el centrista Gadi Eisenkot empatan, con 51 escaños cada uno. El Knesset (parlamento) cuenta con 120 escaños, por lo que se requieren 61 para una mayoría.
Los resultados de ambos procesos democráticos en Israel y Estados Unidos, separados por apenas una semana de diferencia, determinarán el rumbo de la economía mundial y la seguridad en Medio Oriente. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aprovechó la campaña para alardear de la posibilidad de lanzar un nuevo ataque contra Irán, insistiendo en que el régimen islámico debe ser derrocado.
Para América Latina y Honduras, estas elecciones tendrán efectos indirectos pero significativos. La economía global está estrechamente vinculada a la legislación estadounidense, y los resultados podrían generar un giro hacia el proteccionismo agresivo o una mayor apertura hacia tratados comerciales multilaterales. Los inversores centroamericanos deben estar atentos a cómo evolucionan estas negociaciones de coalición en Israel y el ambiente geopolítico subsecuente.









































