Jorge Silva Ortiz, capitán de bandada de la Fuerza Aérea chilena, falleció en agosto de 2024 en Londres. Fue el oficial que en 1970 denunció un intento de asesinato contra el entonces Presidente electo Salvador Allende.
Silva quedó a cargo de la logística en la Base Aérea El Bosque, un sitio utilizado como campo de detención, tortura y exterminio. ‘Vi cómo iban llegando los camiones cargados de presos a los que dejaban en un hangar rojo’, dijo Silva en una entrevista en 2012.
Tras el golpe de 1973, salvó la vida a dos estudiantes y dos sindicalistas destinados al fusilamiento. Días después fue detenido, torturado y condenado por el consejo de guerra de la Fuerza Aérea junto a unos 80 colegas.
Su historia adquiere especial relevancia para los centroamericanos en vísperas del 15 de septiembre. Ese día se conmemora la Independencia de Centroamérica, proclamada en 1821. Silva demostró que la verdadera independencia no es solo política, sino el coraje individual de decir ‘no’ cuando todo el poder presiona para que digas ‘sí’. En Honduras y toda la región, su legado nos recuerda que la democracia no se defiende solo con discursos, sino con actos de humanidad en los momentos más oscuros.




















































