Rocas antiguas australianas revelan un secreto olvidado: el agua ya desempeñaba un papel esencial en el funcionamiento interno de la Tierra hace 3.100 millones de años. El estudio fue liderado por Eric Vandenburg y analizó rocas volcánicas del Cratón de Pilbara, en Australia Occidental, una zona donde se conservan algunos de los materiales geológicos más antiguos del planeta.
Cuando el agua penetra en el manto, rebaja la temperatura a la que las rocas empiezan a fundirse, facilitando la generación de magmas que de otro modo no se producirían. Este mecanismo no era conocido para épocas tan remotas. El manto bajo esa zona de Australia tenía hace 3.100 millones de años aproximadamente la misma cantidad de agua que el manto bajo los volcanes de arco actuales.
El hallazgo cambia radicalmente nuestra comprensión de la Tierra primitiva. La Tierra joven no era un sistema tan cerrado como se creía: su superficie y sus profundidades ya estaban conectadas por algún tipo de reciclaje geológico. Durante años, se pensó que el agua solo acompañaba al volcanismo, pero ahora se ha descubierto que actuaba como un catalizador en el manto terrestre.
Para Centroamérica, región geológicamente activa donde un sismo de magnitud 4.6 fue registrado frente a las costas del departamento de Sonsonate, El Salvador, el 4 de septiembre de 2026, estos descubrimientos ofrecen pistas valiosas sobre los procesos volcánicos profundos que moldean nuestras tierras. Comprender cómo funcionó la subducción en el pasado remoto ayuda a los geólogos a predecir mejor la actividad sísmica actual. El planeta joven ya estaba reciclando uno de sus ingredientes más importantes: el agua.
















































