La República, la nueva novela del escritor mexicano Jorge Volpi, presenta un futuro distópico donde la inteligencia artificial asume el poder político. Volpi afirma que esta tecnología no lo resuelve todo e insta a que seamos conscientes del poder que tiene, sobre todo en política.
La novela sitúa la acción en los Estados Unidos de finales de 2026, donde la inteligencia artificial asume la toma de decisiones y los ciudadanos renuncian a su libertad para vivir bajo una vigilancia total. Una reflexión incómoda en un momento donde los algoritmos ganan influencia en decisiones reales.
Para escribir la novela, Volpi creó su propio modelo de inteligencia artificial, al que llamó Nick, con el cual estuvo interactuando como si entrevistara a personajes reales. La decisión narrativa es audaz: la propia inteligencia artificial se convierte en la narradora principal de la obra.
Este tipo de advertencias literarias son relevantes para América Latina, donde la adopción de tecnologías de IA en sistemas electorales y de control ciudadano avanza sin regulación clara. Volpi advierte que la percepción actual de la IA es casi divina, como si pudiera resolver todos los problemas del mundo. Una ilusión peligrosa que las democracias de la región deben cuestionar críticamente.






































