Washington asignó al controversial empresario venezolano Alejandro Betancourt para dirigir el mayor acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela en décadas. Betancourt López, de 46 años, ha sido investigado por lavado de dinero en Suiza, España y figura en expedientes judicales en Estados Unidos, pero liderará el acuerdo que explota 17 yacimientos petrolíferos.
En el mundo empresarial venezolano, Betancourt y sus socios fueron bautizados como los «bolichicos», jóvenes empresarios que amasaron fortunas gracias a sus vínculos con el chavismo. A pesar de sus antecedentes legales, el Departamento de Estado estadounidense lo consideró imprescindible para la operación. El Secretario de Energía estadounidense aclaró que Washington reconoce su experiencia en hidrocarburos, argumentando que «ha sido un operador muy competente en Venezuela».
El Presidente Trump anunció el acuerdo el pasado viernes, mediante el cual EE.UU. adquirirá control mayoritario sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas, tomando una participación accionaria pasiva del 35% en la empresa de Betancourt, North American Blue Energy Partners (Nabep). El programa contempla cerca de 100 mil millones de dólares en inversiones para incrementar la capacidad de producción, proyectando generar más de 209 mil millones de dólares en ingresos fiscales para Venezuela.
Para Honduras y Centroamérica, este acuerdo tendrá impacto indirecto en los mercados energéticos regionales. El incremento de oferta petrolera venezolana podría influir en los precios del combustible y, consecuentemente, en los costos de transporte y electricidad, sectores críticos para la economía centroamericana. Además, la región debe monitorear cómo esta nueva dinámica geopolítica afecta las relaciones comerciales con Washington y la estabilidad política del istmo.















































