Un hallazgo arqueológico en Madrid revela que los pueblos ibéricos ya dominaban el arte de montar a caballo hace más de tres milenios. Investigadores españoles analizaron un cráneo equino con marcas óseas que demuestran el uso de aparejos de monta, lo que constituye la evidencia más antigua de equitación encontrada hasta ahora en la Península Ibérica.
El estudio combinó técnicas avanzadas de análisis, incluyendo radiología, tomografía computarizada e isótopos dentales, para confirmar que el animal vivió hace aproximadamente 3.000 años durante la Edad del Hierro. Las huellas óseas encontradas en el cráneo son consistentes con el roce causado por arneses y aparejos utilizados para montar, lo que demuestra que la práctica no era accidental sino habitual entre estas poblaciones antiguas.
Este descubrimiento reescribe parte de la historia de la domesticación animal en Europa Occidental. Hasta ahora, se creía que la equitación era menos común en la Meseta durante ese período. Los hallazgos sugieren que los ibéricos desarrollaron técnicas sofisticadas de domadura y transporte ecuestre que facilitaron tanto el comercio como la movilidad en terrenos complejos de la región.
El hallazgo tiene implicaciones para entender cómo las civilizaciones antiguas en el Mediterráneo y Europa Occidental se desarrollaron. Para Centroamérica, estos descubrimientos arqueológicos nos recuerdan la importancia de preservar y estudiar nuestro propio patrimonio histórico, especialmente considerando que nuestras regiones también tienen rica herencia de domesticación animal y desarrollo tecnológico prehispánico que merece igual atención científica.










































