Reino Unido reafirmó que las Islas Malvinas «son británicas», después de que el presidente Javier Milei afirmara que hay «vientos de cambio» favorables a la reivindicación argentina.
El último capítulo de este conflicto se produjo esta semana, con la presentación de una demanda judicial en Argentina contra la empresa israelí Navitas y la británica Rockhopper por su proyecto de extracción de petróleo en aguas del archipiélago. La alerta saltó con el avance de las empresas británica e israelí en su proyecto de explotación de crudo, los anuncios sobre las reservas de crudo en esa zona y las regalías que aportarán al archipiélago, en manos de Reino Unido.
Argentina considera que existe una cuestión de soberanía que debe resolverse mediante negociaciones entre los dos países; Reino Unido sostiene que los habitantes de las islas tienen derecho a decidir su futuro y que ya han expresado su voluntad de permanecer bajo soberanía británica. Londres es que su población decidió ser británica, en referencia al referendo de 2013, en el 99,8% de los votantes apoyó la permanencia bajo dominio británico, con una participación de aproximadamente el 92%. Reino Unido cita la votación como prueba de la voluntad de los isleños y afirma que no discutirá la soberanía sin su consentimiento.
En 2025 y 2026, la ONU y la Organización de los Estados Americanos (OEA) volvieron a reclamar negociaciones y la última declaración de la OEA, aprobada en junio pasado, pidió nuevamente a Argentina y Reino Unido reanudar cuanto antes el diálogo para resolver la disputa.
















































