El papa León XIV celebró este sábado una misa multitudinaria en la Plaza de la Concordia de París, ante una multitud estimada en 700.000 personas según cálculos de medios franceses y del Vaticano.
La cifra superó ampliamente los 600.000 asistentes que se habían inscripto inicialmente para la celebración, lo que obligó a la organización a distribuir pantallas gigantes a lo largo de un eje de casi tres kilómetros para que la multitud pudiera seguir la ceremonia.
El dispositivo de seguridad, similar al desplegado durante los Juegos Olímpicos de 2024, incluye a unos 14.000 agentes de policía, gendarmería y militares, además de 2.500 bomberos. Horas antes de la misa, León XIV visitó la Maison Bakhita, una asociación católica de ayuda a migrantes en París, donde llamó a «convivir con dignidad y paz» y a «honrar la dignidad infinita de cada hermano y hermana».
La ceremonia se dio en un contexto de repunte inédito de las conversiones en Francia, un país históricamente marcado por la secularización. Según datos de la Conferencia Episcopal Francesa, más de 21.400 personas se bautizaron en la última Pascua, un 20% más que el año anterior y la cifra más alta desde que existen registros. Tras la misa multitudinaria, el papa se ha desplazado durante la tarde de este sábado al santuario de Lourdes, en el sur del país.





















































