A nivel global, el debate sobre restricciones al uso de redes sociales por menores se consolidó como tendencia regulatoria durante 2026, con Australia liderando la prohibición total desde diciembre de 2025 para menores de 16 años. Ahora la onda expansiva llega a Latinoamérica con especial fuerza.
En Brasil, las empresas tecnológicas deben vincular de manera obligatoria las cuentas de menores de 16 años con las de sus padres o tutores legales, exigiendo sistemas de verificación activa de identidad. Esta medida co-responsable busca que los adultos supervisen el acceso. Los gobiernos responden a la creciente preocupación de médicos y educadores respecto a los efectos de los algoritmos en la salud mental, privacidad, seguridad y exposición a contenidos inapropiados.
En septiembre de 2026, Meta acordó establecer límites de dos horas diarias en Instagram y Facebook para menores de 18 años, con bloqueo de acceso entre medianoche y las 6:00 de la mañana. Este pacto judicial con 48 estados estadounidenses abre el camino para futuras regulaciones regionales que también podrían aplicarse en Honduras y Centroamérica.
Para la región centroamericana, los expertos advierten que aunque estas medidas representan un avance, no solucionarán por sí solas los riesgos digitales. Honduras debe considerar marcos regulatorios que protejan a sus menores mientras se debate entre la restricción total y la supervisión parental, especialmente en contextos donde el acceso a internet es cada vez más frecuente en niños y adolescentes.

















































