En Honduras, 1.672.382 personas enfrentan dificultades alimentarias debido a la sequía causada por el fenómeno de El Niño, mientras que en Centroamérica alrededor de 10,8 millones de personas resultan afectadas.
La sequía y la pérdida de cultivos mantienen bajo algún nivel de alerta a 233 de los 298 municipios de Honduras, mientras cientos de miles de personas enfrentan condiciones de crisis o crisis potencial por inseguridad alimentaria. Una evaluación en 58 municipios de Guatemala, Honduras y El Salvador documentó que más de 70.000 hogares productores de maíz reportaron pérdidas durante el ciclo de primera de 2026, con el 78,6% perdiendo entre 75% y 100% de su producción.
El impacto trasciende los cultivos básicos. Lácteos, leche, pan, café, mariscos, carnes rojas y verduras como el repollo y pataste han registrado una tendencia al alza en 2026. El costo de la canasta básica en Honduras aumentó aproximadamente 1.500 lempiras entre diciembre de 2025 y julio de 2026, al pasar de 14.500 a cerca de 16.000 lempiras.
La crisis se ve agravada por el retorno de migrantes sin remesas ni otros recursos, mientras miles de familias enfrentan pérdidas de cultivos, menor acceso al agua, reducción de ingresos y dificultades para garantizar sus alimentos. Más de 23.000 hogares reportaron una disminución en el acceso a su principal fuente de agua mientras la sequía afecta simultáneamente los medios de vida y la producción agrícola.
La ONU señaló que no existe certeza sobre cuándo terminará la sequía en Honduras y pidió reforzar las medidas de mitigación, prevención y respuesta. Expertos advierten que sin intervención inmediata, la situación podría prolongarse y agravarse en los próximos meses del año.

















































