Irán establecerá en los próximos días una nueva «zona marítima restringida» en el estrecho de Ormuz, que comenzará donde comienza el bloqueo naval estadounidense y se extenderá a zonas del Golfo Pérsico, según anunció el secretario del Consejo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei. Los buques que ingresen a este nuevo perímetro serán incluidos en la lista de sancionados por Teherán.
Esta medida se produce después de una semana de intensos enfrentamientos donde, según las autoridades iraníes, los bombardeos estadounidenses dejaron víctimas mortales, mientras Teherán respondió con ataques contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait, Jordania y Emiratos Árabes Unidos.
El choque económico alcanza directamente a Honduras y Nicaragua, que enfrentan el mayor deterioro de sus balanzas comerciales en América Latina por el alza de combustibles tras la disrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 25% del comercio global de petróleo. En Honduras, la factura de importaciones de combustibles en 2025 ascendió a 2,659.2 millones de dólares, equivalente al 15.5% de las importaciones totales y 28.9% del déficit comercial del país.
Centroamérica, con un déficit energético comercial del 4.3% del PIB regional, es el bloque más vulnerable del continente, ya que todos sus países son importadores netos de hidrocarburos con escaso margen fiscal para absorber el impacto. En una economía pequeña y abierta como la hondureña, los choques externos se transmiten con rapidez: lo que ocurre en Ormuz afecta el precio del transporte, el costo de producir alimentos y la factura eléctrica de los hogares.


















































