Las clínicas de bienestar ofrecen inyecciones de vitaminas para «recuperarse» del cansancio, pero estudios científicos cuestionan su efectividad real en personas sanas.
La tendencia llegó a Honduras y Centroamérica con fuerza: clínicas especializadas ofrecen sueros intravenosos de vitaminas a precios que van desde $50 hasta $300 por sesión. Prometen recuperación energética instantánea, mejor inmunidad y rejuvenecimiento celular. Sin embargo, la comunidad médica internacional es escéptica sobre estos beneficios fuera del contexto médico.
Según investigaciones recientes, existe evidencia limitada de que las vitaminas intravenosas proporcionen beneficio a personas con nutrición normal, y hay pocos estudios que hayan probado científicamente claims sobre aumento de inmunidad, alivio de estrés o tratamiento de diversas enfermedades. Los supuestos beneficios son principalmente anecdóticos o basados en resultados autorreportados en lugar de ensayos clínicos bien diseñados.
En Honduras y el resto de Centroamérica, estas clínicas crecen en ciudades como Tegucigalpa y San Salvador, muchas sin regulación suficiente. El riesgo es real: altas dosis de ciertas vitaminas y minerales han sido vinculadas a daño renal, arritmias cardiacas, cambios en presión arterial, síntomas gastrointestinales y daño de nervios periféricos. Además, organismos que regulan la salud advierten que productos intravenosos solo deben ser prescritos y administrados por profesionales licenciados, no por personal sin entrenamiento en med spas.
El costo de estas terapias es típicamente alto, con sesiones individuales costando entre $100 y más de $300, dependiendo de la formulación. Expertos sugieren que una dieta equilibrada y suplementos orales son opciones más seguras y económicas. Si considera este tratamiento, consulte con su médico personal y asegúrese de acudir a centros con profesionales certificados.

















































