Una organización sin fines de lucro de San Francisco ha publicado un mapa detallado de experimentos, estudios e infraestructura necesarios para tomar decisiones informadas sobre el uso de la geoingeniería solar.
Los científicos han invertido medio siglo explorando la posibilidad de contrarrestar el cambio climático liberando partículas reflectantes en la estratosfera, imitando los efectos de enfriamiento de las erupciones volcánicas. Aunque se han realizado cientos de estudios sobre este concepto, conocido como inyección de aerosoles estratosféricos, persisten brechas importantes en la comprensión científica sobre su eficacia y posibles consecuencias.
Reflective, una organización de investigación que financia estudios sobre geoingeniería solar, ha presentado su SAI Research Roadmap para cerrar estas brechas. El plan de una década tendría un costo aproximado de 370 millones de dólares.
Desde 2002, cientos de académicos han firmado una carta abierta pidiendo una prohibición sobre experimentos al aire libre y un «acuerdo internacional de no uso», argumentando que una tecnología tan poderosa nunca podría gobernarse de manera equitativa a nivel global. La controversia destaca tensiones geopolíticas sobre quién controlaría tales intervenciones climáticas.
Para una región como Centroamérica, especialmente Honduras, que mantiene en alerta roja a 103 municipios debido a crisis de agua, estas tecnologías experimentales representan tanto esperanza como riesgo en el contexto de cambio climático acelerado.



















































