El acuerdo negociado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth con la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, le otorga a Estados Unidos el 55% de la producción efectiva de la nueva compañía. La operación busca abastecer la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense, actualmente en sus niveles más bajos en décadas.
El acuerdo petrolero le otorga a Washington el control de más del 20% de las reservas del país caribeño, lo que representa aproximadamente 65.000 millones de barriles de las reservas probadas de Venezuela. La operación contempla concesiones por 100 años para 17 yacimientos petrolíferos mediante una compañía privada denominada North American Blue Energy Partners.
Sin embargo, persisten numerosas dudas sobre los detalles del acuerdo: no se conoce la identidad completa del operador privado venezolano, ni qué proporción del 55% corresponde a participación accionaria y cuál a derecho de compra a precio de costo. Tampoco está claro quién financiará las inversiones necesarias en infraestructura.
Para la región centroamericana, este acuerdo representa un giro geopolítico significativo que podría afectar dinámicas comerciales y energéticas. El presidente de Honduras, Nasry Asfura, reafirmó recientemente ante el BCIE el compromiso de Honduras con una Centroamérica unida, fuerte y pujante, contexto donde los movimientos diplomáticos de Washington en Venezuela marcan la agenda regional. Los detalles del acuerdo seguirán siendo monitoreados, especialmente respecto a su impacto en la estabilidad económica latinoamericana.

















































